Moulin Rouge de París — Historia del Cabaret y Cómo Conseguir Entradas

Si el Teatro Pavón fue en los años veinte una de las salas de revista más populares de Madrid, el Moulin Rouge es el ejemplo mayor de ese mismo género en Europa: un cabaret que lleva más de un siglo llenando dos funciones por noche y que, pese al turismo masivo, conserva una parte del espíritu con el que nació. Para quien viaja a París con interés por el teatro de variedades, es una visita casi obligada, pero conviene entender cómo funciona antes de comprar nada.

De 1889 a hoy: un siglo largo de cancán
Oller, Zidler y el Montmartre de la Belle Époque
El Moulin Rouge abrió sus puertas el 6 de octubre de 1889, el mismo año de la Exposición Universal y de la Torre Eiffel. Sus fundadores, el catalán Joseph Oller y Charles Zidler, eligieron la plaza Blanche, en el límite entre el París elegante de los bulevares y el Montmartre de los artistas y las tabernas. El molino rojo de la fachada nunca molió nada: era pura escenografía, un reclamo visible desde lejos en un barrio que entonces seguía lleno de molinos de verdad.
El cancán, bailado por figuras como La Goulue o Jane Avril, convirtió el local en el símbolo de la Belle Époque, y los carteles de Toulouse-Lautrec hicieron el resto. El edificio original ardió en 1915 y se reconstruyó en 1921; desde entonces ha pasado por etapas de music-hall, cine y revista, hasta el formato actual de cena-espectáculo que se mantiene desde los años sesenta.
Féerie, el espectáculo actual
Desde 1999 el programa se llama “Féerie”: unos noventa minutos con sesenta artistas, un millar de trajes, decorados que cambian a la vista del público y, por supuesto, el cancán final. Hay dos pases cada noche, a las 21:00 y a las 23:00, y una opción de cena desde las 19:00 antes del primer pase. En abril de 2024 las aspas del molino se desprendieron de la fachada durante la noche; se repusieron ese mismo verano y el espectáculo no se interrumpió ni un día.
Entradas: tipos, precios y cuándo reservar
Las entradas se agotan con semanas de antelación en primavera, verano y en las fechas señaladas, así que no es una visita que se improvise la tarde anterior. La guía en español del Molino Rojo de París explica las diferencias entre las opciones con bastante claridad; en resumen, hay tres formatos: solo espectáculo con media botella de champán, espectáculo con cena, y paquetes con traslado o visita guiada por Montmartre. Para elegir fecha y comparar precios, la página de entradas para el Moulin Rouge reúne las opciones disponibles y detalla qué incluye cada una, lo que ahorra bastante tiempo frente a buscar en varias webs.
Dos detalles prácticos que suelen sorprender: el código de vestimenta es real (nada de pantalón corto, chanclas ni ropa deportiva) y no se permite fotografiar durante la función. Las mesas se asignan por orden de llegada dentro de cada categoría, así que llegar media hora antes del pase tiene premio.
Cómo llegar y qué hacer antes de la función
El cabaret está en el número 82 del bulevar de Clichy, justo encima de la estación de metro Blanche (línea 2). Es la base de Montmartre, de modo que lo natural es dedicar la tarde al barrio: subir por la rue Lepic, ver la plaza del Tertre antes de que anochezca y bajar por las escaleras hacia la plaza Blanche con tiempo para cenar. Si se opta por la cena-espectáculo no hace falta reservar restaurante; en caso contrario, las calles que suben desde el bulevar hacia la rue des Abbesses tienen opciones de sobra.
Para quien compare desde Madrid: el Moulin Rouge no es un teatro al uso ni una sala pequeña como el Pavón, sino un espectáculo de gran formato con casi 850 plazas por pase. Se va por el conjunto, la sala, el ritual y la historia, más que por una pieza concreta. Entendido así, merece la noche.